NUEVAS TECNOLOGIAS Y SOCIEDAD DE LA INFORMACION

 

Hoy en día, es indispensable la utilización de medios tecnológicos en nuestra vida cotidiana, ya que nos encontramos en la era de la información y la comunicaciones, y por lo tanto, en su totalidad los campos profesionales se encuentran involucrados en este gran cambio y además  se esta viendo el incrementado de su potencial desarrollo con la incorporación de las Nuevas Tecnologías y ello ha motivado un cambio sustancial en el modo de ejercer sus funciones específicas. Esta situación lleva como contrapartida la demanda implícita de nuevos papeles para el desempeño profesional.

En el caso concreto de la educación, a lo largo de estos últimos años se habla mucho del nuevo perfil del docente como consecuencia de la integración de las Nuevas Tecnologías en el ámbito educativo y dado que nos encontramos en un proceso de globalización en la cual las mejores herramientas para la enseñanza-aprendizaje son presentadas por los últimos avances tecnológicos, el profesor de estos tiempos de constantes cambios debe ser un conocedor de su materia, pero además ha de aprender a ser un experto gestor de información sobre la misma, un buen administrador de los medios a su alcance y desde esta perspectiva dinamizar el aprendizaje de sus alumnos; y ser una ayuda eficaz para la gestión de la información que aceleradamente se genera en la sociedad de la información y la comunicación con las Nuevas Tecnologías.

Una de las necesidades más inmediatas que debieran contemplarse para la integración de las Nuevas Tecnologías en los procesos de enseñanza-aprendizaje es la actualización de todo el personal docente y administrativos en estas nuevas tecnologías y con ello cambiar el actual papel que el profesor tiende a desempeñar en nuestra cultura escolar.

Con la aparición de las NTIC implica un permanente afán por perfeccionarse y actualizarse constantemente en sus técnicas docentes, en su enfoque metodológico, desde un proceso constante de investigación y evaluación de su propia práctica pedagógica. Y tomándolo desde esta perspectiva la enseñanza fundada en la memorización de los hechos desaparecerá y se hará hincapié en el desarrollo de las competencias necesarias para manejar un volumen muy creciente de informaciones, de forma lógica y pluridisciplinar; y así los alumnos deberán aprender a elegir y a explotar la información.

Hoy en día en la sociedad de la información el modelo de maestro cuya actividad se basa en la clase magistral es obsoleto. Las redes telemáticas pueden llegar a sustituir al profesor si éste se concibe como un mero transmisor de información ya que las redes tienen gran capacidad para almacenar información y desde ellas se puede adaptar dicha información a las necesidades particulares de cada alumno.

Hoy no resulta suficiente únicamente estar informado, si no pedirnos otras cosas, tales como fomentar la convivencia, la participación, la cooperación, la autonomía del alumno, la autocrítica, la ética, la reflexión. Expresiones que suelen identificar modelos de agentes de cambio e innovación educativa. Ya que estas son las exigencias del nuevo siglo.

Con la integración de nuevas tecnologías en el ámbito educativo, las aulas en las que son debidamente explotadas se convierten en un espacio abierto e interactivo que permite asegurar el derecho a una educación para todos, sin límites ni fronteras. Desde este enfoque el profesor adopta una función más de gestor del aprendizaje de sus alumnos, que de transmisor de conocimiento. El conocimiento se ha vuelto dinámico, y ello compromete a inducir destrezas y estrategias a los alumnos. La relación entre lo que se sabe, y lo que se es capaz de aprender cambia día a día, y nos acercamos al aprendizaje a lo largo de la vida. Ante estos incesantes cambios debemos tomar una actitud de estar al día, prepararnos para los cambios y no establecer puntos de llegada sino procesos de evolución.

Si queremos empezar a ver y concebir la Sociedad de la Información y las Nuevas Tecnologías que de ella se derivan dentro de la escuela, de manera accesible y natural, es preciso recurrir a este nuevo forma de ver el proceso de enseñanza-aprendizaje y no limitarse a ello, ya que de otro lado, los cambios propuestos también afectan de lleno al papel que el alumno desempeña en su aprendizaje.

El mundo de lo tecnológico se está convirtiendo en un componente esencial de la formación del profesorado. Sin embargo nos preguntamos si desde la Escuela es considerado como un componente cultural y curricular de importancia destacada. La escasa utilización que el profesorado hace de las Nuevas Tecnologías que tiene a su disposición en los centros, nos hace pensar más bien lo contrario. Podemos comprobar como en la mayor parte de las escuelas, el libro de texto continúa siendo el referente fundamental y la herramienta que enmarca una gran parte de las tareas realizadas en el aula. Si bien es cierto que cada vez se eleva el número de docentes que utiliza los medios basados en las Nuevas Tecnologías, su uso continúa siendo poco frecuente, sobre todo si lo comparamos con el libro de texto y otros medios impresos tradicionales.

La utilización de las nuevas tecnologías interactivas en la enseñanza, al igual que la de cualquier otro medio audiovisual, debe servir al profesor para superar el modelo comunicativo unidireccional y no para reforzarlo. Podría darse la paradoja de estar preocupándonos por conseguir un máximo nivel de interacción entre los alumnos y los medios mientras descuidamos la propia interacción humana, la más importante y enriquecedora, de cuya calidad va a depender el que nuestros alumnos aprendan a utilizar los medios para expresarse y no se consideren únicamente como receptores de información.

La colaboración permanente entre la práctica escolar y la investigación rigurosa permitirá que la educación pueda dominar y explotar del mejor modo posible estas nuevas tecnologías.

Convencidos de la necesidad de implementar la tecnología como modelo para la intervención docente, urge capacitar a los profesores en el dominio de estos nuevos lenguajes de comunicación a través de una pedagogía de la imagen y del uso racional y crítico de los recursos tecnológicos en su aplicación a la educación. De ahí que hoy uno de los principales retos que tienen que afrontar las instituciones escolares sea la capacitación de los docentes en el dominio de la Tecnología de la Información y de la Comunicación adaptada a sus contextos de intervención.

No obstante la necesaria alfabetización en el dominio y adecuada explotación de las nuevas tecnologías no depende exclusivamente del profesor, siendo determinante el papel de la familia, así como de los entornos en los que el alumno se desenvuelve, para educarlo con y en las nuevas tecnologías, y para la creación de las actitudes que tengan hacia ellos.

         La orientación del uso y manejo de estas nuevas tecnologías esta sobre nuestros hombros, tenemos que inculcar al alumno sobre el buen uso y aplicaciones que se le pueden dar a estos avances tecnológicos para la prosperidad de nuestra sociedad y mejoramiento de nuestra cultura con este nuevo reto que se nos presenta

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